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India acaba de hacer lo que SpaceX logró en su cuarto intento: un cohete privado a la órbita en el primer despegue
Mientras Elon Musk cuenta los segundos para el próximo Starship y Blue Origin celebra su New Glenn, desde la India llega una historia que pone patas arriba todo lo que creías saber sobre cohetes privados.
Skyroot Aerospace acaba de lanzar su cohete Vikram-1 y alcanzó la órbita en el PRIMER intento. No al tercero, no al cuarto. Al primero.
Para que entiendas la magnitud: SpaceX necesitó cuatro lanzamientos del Falcon 1 antes de llegar a órbita en 2008. Rocket Lab falló en su primer despegue del Electron en 2017. Blue Origin sí lo logró con New Glenn en 2025, pero arrastraba décadas de experiencia con New Shepard.
Skyroot, una startup fundada en 2018 por dos exingenieros de la agencia espacial india ISRO, acaba de hacer lo que parecía imposible: un cohete privado orbital funcionando a la perfección desde el día uno.
¿Qué es el Vikram-1?
Es un cohete de 22 metros de altura (como un edificio de 7 pisos), fabricado con material compuesto de carbono ultraligero y pintado de azul y blanco. Lleva el nombre de Vikram Sarabhai, el padre del programa espacial indio.
Su capacidad: 350 kilogramos a órbita baja terrestre. Es más grande que el Electron de Rocket Lab, el pequeño cohete más exitoso del mundo.
El vuelo del sábado fue impecable. Tres motores de combustible sólido se encendieron en sucesión, luego una cuarta etapa de combustible líquido aceleró a 27.000 km/h para insertar la carga en órbita a 450 kilómetros de altura. Todo filmado por cámaras a bordo.
Incluso desplegó dos CubeSats y varias cargas útiles adicionales. Misión cumplida al 100%.
"Ni en mis sueños más locos"
Pawan Kumar Chandana, cofundador y CEO de Skyroot, dijo frente a su equipo: "Pusimos un objetivo humilde para este vuelo: solo despegar y despejar la torre. Eso eran 100 metros. Llegamos a 450 kilómetros."
El objetivo oficial del lanzamiento, según el press kit, era simplemente "despegar, despejar la torre y recolectar datos". Lo que ocurrió fue una misión perfecta con inserción orbital exacta, confirmada por el rastreo militar de Estados Unidos.
Chandana, que antes trabajaba en ISRO, fundó Skyroot en 2018 junto a Naga Bharath Daka. Decidieron apostar por un cohete de combustible sólido primero, optimizando para el menor tiempo de desarrollo y el menor costo por lanzamiento.
El contexto: India quiere 50 lanzamientos al año
El primer ministro Narendra Modi llamó personalmente a Chandana para felicitarlo. Modi ha dicho que India debe pasar de 5 lanzamientos anuales a 50 antes de 2030. Y quiere que el sector privado lidere ese salto.
Esto no es casualidad. India lleva años reformando su sector espacial. En 2020 creó IN-SPACe, un organismo gubernamental para promover la industria espacial comercial. ISRO prestó a Skyroot sus instalaciones de fundición de motores sólidos y una de sus dos plataformas de lanzamiento activas.
El resultado: el primer cohete privado orbital de India, el primero de cualquier país fuera de Estados Unidos y China, y una valoración de $1.100 millones para Skyroot.
¿Qué sigue para Skyroot?
La empresa ya tiene hoja de ruta: el Vikram-1U (con cohetes laterales adicionales para más carga) y el Vikram-2 (con una etapa superior criogénica para alcanzar 900 kg a órbita baja).
Pero Chandana piensa más grande. En una entrevista con Ars Technica, dijo que su visión son cohetes reutilizables de combustible líquido con "cadencia diaria" desde múltiples países.
Con $160 millones recaudados, 1.000 empleados y una edad promedio de 28 años, Skyroot no es una startup cualquiera. Es la prueba viviente de que el espacio ya no es un club exclusivo de superpotencias.
La lección para LATAM
Mientras India celebra su cohete privado, en Latinoamérica seguimos viendo el espacio como algo de gobiernos y presupuestos imposibles. Skyroot demuestra que con reformas regulatorias, voluntad política y talento técnico local, cualquier país puede tener su propia industria espacial.
La pregunta es: ¿quién será el primer Skyroot latinoamericano?
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