Francia prohibió las redes sociales a menores de 15 — y es la mejor decisión que ha tomado Europa en años

Edificio de la Asamblea Nacional de Francia con banderas ondeando
La Asamblea Nacional de Francia aprobó una de las leyes más restrictivas del mundo para proteger a los menores en redes sociales.

Si tenés hijos, sobrinos, o simplemente te importa lo que pasa con la salud mental de una generación entera, prestá atención: Francia acaba de hacer lo que ningún otro país de la Unión Europea se animó a hacer.

El parlamento francés aprobó una ley que prohíbe el acceso a redes sociales para menores de 15 años sin autorización parental explícita. Y no, no es una recomendación ni una "guía de buenas prácticas". Es ley. Con multas. Y con consecuencias reales para las plataformas.

¿Qué dice exactamente la ley?

No se trata de "bloquear Instagram en Francia". La ley establece que los menores de 15 años no pueden crear cuentas en redes sociales sin el consentimiento verificable de sus padres o tutores. Las plataformas que no cumplan se enfrentan a multas millonarias.

Pero esto va más allá del consentimiento parental. La ley también exige que las plataformas implementen verificación de edad obligatoria — algo que Instagram, TikTok, Snapchat y compañía han evitado sistemáticamente durante años argumentando "complejidad técnica" y "privacidad".

Francia dijo: "resuelvanlo o paguen".

¿Por qué ahora? El costo real de las redes en niños

Los datos son imposibles de ignorar. Un estudio de JAMA Pediatrics publicado en 2024 encontró que los adolescentes que pasan más de 3 horas al día en redes sociales tienen un 60% más de riesgo de desarrollar depresión y ansiedad. No es especulación: es estadística.

En el Reino Unido, el NHS reportó que 1 de cada 5 niños de entre 8 y 16 años tiene un trastorno de salud mental directamente vinculado al uso excesivo de redes. En Estados Unidos, el cirujano general Vivek Murthy llegó a proponer etiquetas de advertencia en redes sociales, similares a las de los cigarrillos.

Y mientras tanto, los algoritmos siguen optimizados para una sola métrica: tiempo de pantalla. No importa si ese tiempo genera ansiedad, insomnio o trastornos alimenticios. El negocio es la atención, y los niños son el producto más rentable.

Francia no está sola — pero es la primera

Varios países están mirando este movimiento con atención. Australia ya anunció que planea una legislación similar. El Reino Unido tiene su Online Safety Act, aunque con mecanismos de enforcement mucho más débiles. Y en Estados Unidos, la presión bipartidista crece: 35 estados han presentado proyectos de ley para restringir el acceso de menores a redes.

La diferencia es que Francia es el primer país de la UE en convertir esto en ley. Y en la UE, las leyes tienden a propagarse. Lo que empieza en París termina en Bruselas, y de ahí a todo el bloque.

El lado oscuro: censura o protección?

No todo es blanco y negro. La ley tiene críticos. Amnistía Internacional dijo que "proteger a los niños empieza con el diseño de las plataformas, no con prohibiciones". La organización argumenta que la verificación de edad obligatoria podría erosionar la privacidad y abrir la puerta a vigilancia masiva.

Reason Magazine, la publicación libertaria, fue más dura: llamó a la ley "uno de los ataques más agresivos a la libertad de expresión en Europa". Su argumento es que el Estado no debería decidir qué contenido consume un adolescente de 14 años — esa decisión le corresponde a la familia.

Y hay un punto válido ahí: ¿dónde trazamos la línea entre protección y control? Si el gobierno puede decidir que un menor de 15 no puede ver TikTok, ¿puede también decidir que no puede acceder a contenido político? ¿A información sobre salud sexual? ¿A noticias de su país?

Es una pregunta incómoda pero necesaria.

¿Qué significa esto para Latinoamérica?

Acá es donde la noticia nos toca directamente. América Latina tiene algunos de los índices más altos de uso de redes sociales en menores del mundo. Según un estudio de UNICEF, el 80% de los adolescentes en la región usa redes sociales antes de los 13 años — la edad mínima teórica de la mayoría de las plataformas.

¿Y qué han hecho nuestros gobiernos? Prácticamente nada. Argentina, México, Colombia y Chile han tenido debates esporádicos, pero ninguna ley con el nivel de alcance y mecanismos de enforcement que acaba de aprobar Francia.

El problema es que las consecuencias no son teoría. En Brasil, un estudio de la Universidad de São Paulo vinculó el uso intensivo de redes en adolescentes con un aumento del 40% en casos de autolesión. En México, la Secretaría de Salud reportó que los trastornos de ansiedad en jóvenes de 12 a 17 años se duplicaron entre 2020 y 2025. Las redes sociales no son la única causa, pero la evidencia de que son un factor significativo es cada vez más difícil de ignorar.

El veredicto

Francia hizo lo correcto. No es una ley perfecta, pero es un primer paso necesario. Durante demasiado tiempo, las plataformas operaron bajo la premisa de que "los niños siempre estuvieron en internet" — como si eso justificara dejar a menores de 12 años expuestos a algoritmos diseñados para maximizar engagement a cualquier costo.

La ley francesa no va a resolver el problema mágicamente. La verificación de edad se puede eludir. Los chicos siempre encuentran formas de sortear restricciones. Pero manda una señal clara: las redes sociales no son un derecho inalienable para los niños, y el Estado tiene la obligación de intervenir cuando hay evidencia de daño.

Ahora la pregunta es: ¿cuánto tiempo va a tardar el resto del mundo en seguir este ejemplo?

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